Canal del Dique: 10 años de tragedia que inundó el sur del Atlántico – Barranquilla – Colombia



Se cumplen hoy los 10 años de la inundación del sur del Atlántico, que arrasó 32.000 hectáreas de tierras fértiles, que se llevó años de trabajo de los habitantes de seis municipios y dejó no menos de 100 mil damnificados.

Esta ha sido la tragedia natural más grande de los últimos años que se recuerde en el Caribe colombiano, en donde además de perdidas materiales, que se han ido recuperando, dejó heridas en cientos de familias que aún no sanan y que 10 años después siguen abiertas, generando dolor y tristeza.   

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La tragedia se registró por la rotura del dique carreteable Calamar – Las Compuertas, estructura que servía para el control de las inundaciones producidas por el Canal del Dique, en el sur del departamento.

La posible causa de la rotura se debe a la existencia de mangueras en el dique carreteable entre el Canal y las fincas, que produjo la falla geotécnica de la estructura.

Expertos del Ideam, universidades, el Ministerio de Transporte y de la Gobernación del Atlántico responsabilizaron de esta situación al fenómeno de La Niña, que se caracterizó por constantes y fuertes lluvias en todo el territorio colombiano.

El río Magdalena presentó el nivel extremo el 30 de noviembre con la cota 9,3 metros sobre el nivel del mar, el máximo de todo el registro disponible desde 1940.

Ya no me quiero ni acordar de eso, pero me toca, después de esa inundación murieron amigos queridos que no se pudieron sobreponer a lo que pasó

“Ese año y en esa época cayó mucha agua”, dijo el gobernador de ese entonces, Eduardo Verano, quien recibió 120 demandas de reparación directa, que reclamaban una indemnización de dos billones de pesos. El Tribunal Administrativo, en un fallo de primera instancia, aseguró que: el daño tuvo su origen en una fuerza mayor.

“Ya no me quiero ni acordar de eso, pero me toca, después de esa inundación murieron amigos queridos que no se pudieron sobreponer a lo que pasó y menos acostumbrase a salir como desplazados y vivir en una casa que no era la suya”, recuerda Alberto Lafouri, un viejo que no solo perdió sus cultivos y casa, sino que salió desterrado de su querido Campo de la Cruz, donde nunca volvió a regresar.

El agua se llevó cultivos y animales, los campesinos lo perdieron todo.

La historia del viejo Alberto es la misma de muchos ‘camperos’, como les dicen a los habitantes de Campo de la Cruz,  que pese a ver a su pueblo recuperado, con vías y plazas nuevas hay gente que ya no está y ese vacío se siente en las calles, las casas y los patios.

“Amigo no todo es cemento, el alma de los pueblos es su gente, en especial los viejos que son los que nos recuerdan de donde venimos”, dice el profesor Armando Lópéz, quien asegura que muchos personas que eran reconocidas en el pueblo, después de la inundación no se les vio más. 

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Millonarias inversiones

Diez años después municipios como Santa Lucía, Suan, Campo de la Cruz, Manatí y Repelón, los más afectados, dan muestra de su recuperación en infraestructura con vías, colegios, hospitales, parques, plazas y hasta sede de la Universidad del Atlántico.

“No podemos negar que aquí se hicieron obras que jamás pensamos”, dijo Luis Polanco, habitante de Santa Lucía para referirse a la plaza del pueblo, el nuevo colegio, el hospital, la pavimentación de unas vías, el malecón y un estadio de béisbol.

En un reporte que el Fondo Adaptación entregó a EL TIEMPO, se asegura que en el Atlántico las inversiones en obras de infraestructura superan los 576 mil millones.

Esta fue la zona donde el 30 de noviembre del 2010 se rompió el Canal del Dique e inundó el sur del Atlántico.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

En el informe, las inversiones están representadas así: intervenciones en obras de protección del Canal del Dique por 117.526 millones de pesos, correspondientes a la construcción de 27.059 metros de dique, la atención de un punto crítico (Dique Polonia).

También se destacan dos obras en Santa Lucía y Villa Rosa y dos tramos viales (puntos críticos, tramo vial II Santa Lucía-Villa Rosa, protección de orillas y el tramo vial I Calamar-Santa Lucía.

“La prioridad es proteger a las poblaciones vulnerables y preparar a la región para afrontar en mejor forma los impactos del cambio climático”, subraya el documento.

Esta es la plaza Son de Negros del municipio de Santa Lucía, construida después de la inundación.

Foto:

Carlos Capella/EL TIEMPO

Adicionalmente, agrega el reporte, hay sectores donde la inversión supera los 433 mil millones de pesos en estos 10 años en las siguientes obras:

En vivienda se construyeron 4.311, para Barranquilla, Manatí, Luruaco, Galapa, Soledad, Malambo, Candelaria, Santa Lucia, Campo de la Cruz, Sabanalarga, Tubará y Suan. Aquí la inversión fue de 185.218 millones de pesos.

En saneamiento básico y agua se reportan recursos por el orden de los 110 mil millones de pesos. Esto incluye 37 sistemas de acueducto y alcantarillado.

El hospital de Campo de la Cruz fue otra de las obras entregadas.

La inversión para la recuperación de vías y atención en sitios críticos fue de 78.300 millones de pesos; mientras que en educación, para la construcción de 12 instituciones educativas, fue de 33.020 millones de pesos. En el sector de salud resaltan la entrega de seis IPS por valor de 21.104 millones de pesos.

Para la reactivación económica, el fondo asegura haber destinado 4.844 millones de pesos en 20 proyectos productivos; y para atención al medio ambiente la suma es de 1.129 millones de pesos en obras como estaciones hidrometereológicas y formulación de planes.

Actualmente, la entidad tiene obras en ejecución en el Atlántico por valor de 16.275 millones de pesos en obras como la planta de tratamiento de aguas residuales de Candelaria, la construcción de 102 viviendas para 459 habitantes del municipio de Manatí y la sede educativa de Compuerta El Limón, con capacidad para 562 estudiantes.

Las casas pendientes

“A partir de la ola invernal, se tomaron medidas para que esa tragedia no se volviera a repetir en cuanto a reforzar las estructuras que protegían el Canal del Dique, lo cual ha dado resultados hasta el momento”, señala el diputado del Atlántico Jorge Rosales, quien ha hecho seguimiento a muchos de estos proyectos.

En el sur del Atlántico se han construido varios megacolegios.

En cuanto a vivienda, sostiene Rosales, si bien es cierto se han construido muchas soluciones, hubo personas damnificadas que no recibieron su nueva vivienda, “por fallas en los censos y manejos poco eficientes de alcaldías locales y adicionalmente algunos proyectos quedaron inconclusos, los cuales estaban a cargo del Fondo de Adaptación”.

Sobre este punto, la entidad explicó que tiene en demanda judicial seis proyectos de vivienda contratados con el Operador Zonal Comfenalco Valle en igual número de municipios, por valor de 16.293 millones. Por incumplimiento de Comfenalco Valle, los municipios afectados con estas 432 viviendas inconclusas son Candelaria (7 viviendas), Puerto Colombia (105), Sabanalarga (12), Manatí (111), Santa Lucía (33) y Santo Tomás (100).

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“Es importante exaltar que El Fondo Adaptación ha ‘destrabado’ más del 80 por ciento de todos los proyectos que encontró como obras inconclusas, y dentro de estos, logró reactivar la construcción de casi 6 mil viviendas, en todo el país”, puntualiza el informe.

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Leonardo Herrera Delgans
Corresponsal de EL TIEMPO Barranquilla
En TW: @leoher70
Escríbeme a leoher@eltiempo.com

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