La historia de la controladora aérea en la tragedia de Chapecoense – Otras Ciudades – Colombia



Aunque no iba en el avión de LaMia, Yaneth Molina, la controladora de tránsito aéreo que estaba de turno en el aeropuerto José María Córdova, de Rionegro, el día del accidente de Chapecoense, se siente “la otra sobreviviente” del siniestro.

Y es que Yaneth, con 23 años de experiencia en su profesión, recibió amenazas de todo tipo, en redes sociales y por teléfono. Contó que muchos le recriminaron la actitud calmada que mantuvo mientras hablaba con el piloto Miguel Quiroga, capitán de la aeronave.

“La gente no entendía por qué estaba tranquila, y yo debía estarlo para darle seguridad a la tripulación. Quienes no conocen, destruyen, acaban con una vida”, precisó la mujer, al tiempo que reconoció que no entiende cómo se filtró la conversación que había tenido con Quiroga.

Los días posteriores al 28 de noviembre del 2016 fueron difíciles. Yaneth lloraba día y noche, no entendía qué había pasado. Estaba deprimida, hundida. No volvió a contestar llamadas y se alejó de las redes sociales.

“Tuve la idea de irme de Colombia, pero decidí no hacerlo: no hice nada malo, se hicieron las cosas bien, se siguieron los procedimientos, las decisiones fueron acertadas. Desafortunadamente, el desenlace fue fatal”, manifestó.

Tuve la idea de irme de Colombia, pero decidí no hacerlo: no hice nada malo

Tras el accidente, estuvo en vacaciones obligadas durante dos meses. Su familia y expertos en aviación siempre le mostraron apoyo y le daban ánimos. Por su trabajo y por sus seres queridos, Yaneth luchó, se levantó y siguió adelante con sus días.

Todo lo que vivió también la acercó más a Dios. Le costó, pero cree que entendió por qué su nombre se escribió en esta historia: “Debía pasar por esta prueba para demostrar la fortaleza que tengo. He hablado con personas que me vieron caer bajo y les he dicho que hay que salir adelante siempre”.

Cuando regresó a su trabajo, no sintió cambios. Fue como si nunca se hubiera ido. Sus compañeros y sus jefes la llenaron de tranquilidad, confianza y fuerza. Y ni hablar de cómo la hicieron sentir las tripulaciones de los aviones con los que interactuó.

“El día que volví me senté en la misma silla en la que estaba la noche del accidente. Entablé conexión con los aviones, y las tripulaciones me dieron la bienvenida, me hicieron sentir alegre. ¡Fue muy emotivo!”, narró.

Yaneth, con ayuda de Carlos, escribió un libro sobre su experiencia en la tragedia de Chapecoense.

A modo de catarsis, y apoyada por su esposo, Carlos Acosta, escribió un libro y tuvo un encuentro con el periodista Rafael Henzel y con los futbolistas Helio Neto, Jakson Follmann y Alan Ruschel, sobrevivientes del accidente. Fue, recordó, un momento muy bonito y lleno de sentimientos.

CAMILO HERNÁNDEZ M.
Redactor EL TIEMPO
En Twitter: @CamHerM

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