El domiciliario que corre para ser cantante de música popular – Otras Ciudades – Colombia



Su vida empieza muy temprano: a las 6.30 de la mañana. A esa hora recibe las órdenes de entrega de pollos, los cuales debe cumplir antes de las 2 de la tarde para poder dedicarse en la tarde y la noche a su actividad física y a lo que más le gusta: componer canciones.

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Su nombre es Guillermo Marín García y tiene 23 años. Desde hace una década lucha por conseguir un reconocimiento como artista y tener uno, dos, tres o cuatro conciertos en una sola temporada. Un golpe de suerte que se sume al talento y que le dé el salto a la fama.

“Todo comenzó en la primaria. La profesora me ‘castigaba’, entre comillas, poniéndome a cantar rancheras para dejarme salir. Después fui parte de la Iglesia. Comencé tocando la batería, aún lo hago, pero por el tema del empleo y los recursos me tocó retirarme”, dice.

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Marín García ya tiene un primer trabajo musical ‘Bebiendo ron’, que ha empezado a sonar en algunas emisoras del Eje Cafetero y que esta semana lo llevó a un programa de entrevistas en Telecafé.

El video de este tema fue hecho ‘con las uñas’ y lo distribuye entre amigos y conocidos a través de la red de mensajería instantánea WhatsApp.

“Ese primer video lo hicimos con el alma, con el corazón y con los domicilios. Vivo solo, tengo el apoyo de mis padres, pero me toca pagar arriendo, comida, vestuario; me toca duro, pero estoy esperando que esta canción y video empiecen a dar frutos”, dijo esta semana a Telecafé.

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Antes de perfilar este sueño, esta vocación, Marín García ha pasado por diferentes oficios: vendedor, ayudante de construcción, panadero, domiciliario y ahora cantante, el rol que el que se quiere quedar. “Tengo cuarenta proyectos musicales para sacar adelante. Esto de la música es muy duro, pero vamos bien”.

La meta final: el reconocimiento, la aceptación del público, los ingresos económicos y la fama aún la ve a la distancia y con algo de serenidad. “Tengo mucha claridad de quién soy y de dónde vengo: mi madre, una mujer trabajadora que vendía minutos en el hospital del sur y mi padre, un vendedor ambulante; son mi gran orgullo”.

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Tengo cuarenta proyectos musicales para sacar adelante. Esto de la música es muy duro, pero vamos bien

Por lo pronto, su primer sueño es poder compartir escenario con el cantante Luis Alberto Posada, quien es considerado uno de los principales referentes de la música popular. “Es completo, íntegro y su voz es como la de los dioses”, dice con mucha admiración.

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El covid-19 y las medidas para mitigarlo podrían postergar el estar pronto en escenarios. “Por ahora, son las redes sociales. Este es uno de los mejores instrumentos que tenemos hoy los artistas y hay que sacar provecho de ellas para darse a conocer”. 

EL TIEMPO

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