Por covid-19, el país perdería 10 años en avance de pobreza | Economía



Colombia podría volver a los niveles de pobreza que vio en el 2010 por cuenta de los efectos de la pandemia por coronavirus.

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Eso dice un documento de Fedesarrollo, al que este diario tuvo acceso exclusivo y que hoy es presentado por su investigador, Jairo Núñez, experto en pobreza. El informe es un capítulo de un libro que prepara ese centro de estudios sobre el tema y que publicará a finales de este año.

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Antes de la crisis, el porcentaje de hogares con pobreza monetaria era de 26,9% en 2018- último dato disponible- y según el documento, ese número podría ascender 11 puntos porcentuales (37,9%) este año, teniendo en cuenta el empleo de marzo a mayo, una estimación que hacen para junio y diciembre, y la disminución de los ingresos y salarios laborales. Eso nos dejaría en condiciones similares a las de 2010.

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Y para el caso de la pobreza extrema, el retroceso sería de 16 años, pues según el documento, ese indicador, que era de 7,4% antes de la crisis, podría incrementarse en 5,9 puntos porcentuales, casi el doble del número actual.

Estos datos que revela Núñez descarrilarían la tendencia encontrada por el Dane con el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). Según la estadística, Colombia redujo en 1,6 puntos porcentuales ese índice en 2019 con respecto al 2018, pues se pasó de 19,1% a 17,5%.  Eso se traduce en que 615.000 personas salieron de la pobreza.

Para calcular ese índice, el Departamento hace una revisión de cinco aspectos divididos en 15 indicadores, que incluyen las condiciones educativas, de la niñez, el trabajo, la salud y de vivienda. Según Juan Daniel Oviedo, director del Dane, se vieron unas reducciones significativamente estadísticas en indicadores como los del analfabetismo, las barreras para servicios para la primera infancia y accesos de salud, entre otros.

Por regiones, el informe también señaló que zonas como el Valle del Cauca, Caribe y el Pacífico -sin incluir Valle del Cauca- redujeron sus índices de pobreza mutidimensional considerablemente.

Sin embargo, llama la atención que Bogotá pasó de 4,1% en 2018 a 7,1% el año pasado, es decir, aumentó su índice 3 puntos porcentuales. Oviedo explicó que eso tuvo que ver, principalmente, con un deterioro del nivel educativo y el acceso a servicios de salud.

Precisamente, esos son algunos de los indicadores que más se pueden ver afectados no solo en Bogotá, sino en el resto del país, por cuenta de la pandemia.

Eso explica el economista Roberto Angulo, experto en temas de pobreza, quien señala que la inasistencia escolar, el cuidado a la primera infancia, el desempleo de larga duración, la informalidad, las barreras de acceso a salud y el pago de servicios públicos serían algunos de los puntos que más se podrían ver afectados por cuenta de la crisis sanitaria.

“Por ejemplo, la falta de acceso a medios digitales puede incidir en que menos niños asistan a clases. Lo mismo pasa con el sistema de salud porque, por tener como prioridad la atención de la covid-19, personas con otras enfermedades no serán atendidas oportunamente”, agregó.

De hecho, Oviedo manifestó ayer que la educación será alguno de los indicadores que podrían incidir en el efecto que tenga la emergencia en la pobreza multidimensional.

LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO

Uno de los puntos que revisó el investigador de Fedesarrollo es cuál es el papel de las medidas que ha tomado el Gobierno para mitigar los efectos de la pandemia en los índices de pobreza.

De acuerdo con Núñez, los giros extraordinarios de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor tienen una mayor incidencia en un reducción de la pobreza, de 2,9%, sumados a los giros ordinarios de estos programas.

No obstante, subraya Angulo, aunque estos y otros programas que ha creado el Gobierno son claves para la amortiguación del impacto en poblaciones más vulnerables, no son sostenibles en el largo plazo.

“Nada reemplaza a la reactivación económica y al impulso de la economía. Por eso, es clave que los sistemas de protección social sean flexibles y no permitan que más personas se desvinculen”.

Por su parte, Núñez concluyó que “es probable que se necesiten más cierres. Pero el estudio es importante para que los gobernantes tomen decisiones informadas sobre las consecuencias de los cierres. Hay millones de personas sufriendo y muchos hogares han perdido lo construido con muchos años de esfuerzo”.

María Camila González O.
En Twitter: @CamilaGolarte

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