Postulan a Adolfo Pacheco para el premio Vida y Obra de Mincultura – Barranquilla – Colombia



Próximo a cumplir los 80 años de vida (el 8 de agosto), el juglar sabanero, Adolfo Pacheco Anillo, acaba de superar una dura prueba física, tras durar más de tres semanas internado en una clínica de Barranquilla por complicaciones cardíacas, y se encuentra en plena etapa de recuperación en su residencia de la capital del Atlántico.

Justamente, en los momentos más críticos de su estancia en el centro hospitalario, le llegó la noticia que oficialmente su nombre ya estaba en el listado de los postulados para recibir el máximo honor cultural del país: el premio Vida y Obra 2020 que otorga el Ministerio de Cultura cada año a alguien que haya puesto en sitial de honor el quehacer artístico durante su vida.

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Y si hay en Colombia, según los postulantes, una persona con todos los pergaminos y las charreteras para obtener ese galardón es el hijo de San Jacinto, cuya icónica canción: La Hamaca Grande, cumple este año 50 años de ser escuchada a lo largo y ancho del territorio patrio y que tiene el privilegio de partir en dos la historia musical del vallenato y la música sabanera.
 
El propio Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional, en el año 2018, impulsaron una exposición denominada ‘La Hamaca Grande’, en la que, durante varias semanas, se mostraron los orígenes de la música de acordeón, incluyendo tanto la música vallenata como la sabanera, su evolución histórica, los lugares de la geografía nacional en que estos géneros musicales tomaron fuerza, sus diferentes aires y sus principales cultores.

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Denominado como el último gran juglar que tiene la música de acordeón, Pacheco es dueño de una exquisita y valiosa obra de cerca de 180 canciones compuestas en diversos ritmos: paseo, merengue, son, cumbia, porro, chandé, bolero, pasillo y son cubano.
 
‘El mochuelo’, ‘El viejo Miguel’, ‘El tropezón’, ‘El cordobés’, ‘Me rindo majestad’, entre otras, han sido el sello indeleble que el maestra de San Jacinto le ha puesto al folclor colombiano, pero sin duda ‘La hamaca grande’, ese hermoso paseo que invita al pueblo vallenato a mecerse juntos en una hamaca gigante, se ha convertido en su mayor carta de presentación, con cerca de 100 versiones, entre las que se destacan la de Johnny Ventura, Carlos Vives, los hermanos Zuleta, entre otros, según la investigación realizada por Ángel Massiris.

La postulación ante el Ministerio ha sido acompañada por la Gobernación de Bolívar y el Instituto de Cultura y Turismo, Icultur, además de diversas organizaciones, músicos, académicos y dirigentes cívicos y empresariales.
 
Iván Sanes, director de Icultur, señaló que el acompañamiento que se ha hecho a esta postulación ha sido un motivo de orgullo para el pueblo bolivarense.
 
“Desde Icultur celebramos que muchas instituciones y amigos se hayan sumado a esta postulación, a sabiendas que estamos ante uno de los compositores vivos más representativo de Colombia en estos momentos.  

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Pacheco, quien ha compuesto 16 cumbias, se le ha medido al bullerengue, al pajarito, al chandé; conoció el son de primera mano con el creador de este ritmo: Pacho Rada, y como tal ha compuesto varios como ‘El bautizo’, ‘Mercedes’, ‘Serenata’; maneja el merengue con una sapiencia tal que uno de los suyos: ‘El Viejo Miguel’, es considerado el mejor de todos los tiempos. También ha compuesto boleros, sones cubanos, pasillos y bambucos, y jamás se ha escuchado que ha tomado ‘prestadas’ letras o melodías de otros compositores para aumentar su repertorio.
 
También ha sido columnista de diarios como El Espectador y El Tiempo, y su tesis de grado como abogado fue laureada y se convirtió en referencia cuando se toca el tema sobre derechos de autor.
 
Adolfo Pacheco nació y creció rodeado de la riqueza cultural y artística de su natal San Jacinto, Bolívar. Todo ese entorno complementado con la cercanía de entrañables amigos, muchos cercanos a las letras y a la música como Toño Fernández, el legendario fundador de los Gaiteros de San Jacinto, Juan y José Lara, los acordeoneros Andrés Landero, Ramón Vargas, Rodrigo Rodríguez, entre otros, sirvieron para forjar un estilo único e incomparable.

Son cerca de 224 canciones grabada desde 1963, de las cuales cerca de 180 son de su autoría, y es uno de los investigadores más acuciosos que tiene el folclor del Caribe colombiano.
 
Hoy, en plena convalecencia, Pacheco espera estar en plenitud de sus condiciones para culminar varios proyectos que, por culpa de su enfermedad y la pandemia que azota al mundo, quedaron en suspenso, entre ellos culminar varias canciones que están en remojo, terminar de escribir sus memorias y vivir varios años para poder echar el cuento.

Por: Juan Carlos Díaz M.
Especial para EL TIEMPO

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