El arte nacional y la pandemia – Arte y Teatro – Cultura



EL TIEMPO y el Museo de Arte Moderno de Bogotá se unen
para llevarles a los lectores las obras de los grandes artistas colombianos sobre la crisis que hoy azota al mundo: la covid-19.

Hay exposiciones que esperan encerradas en los museos. La exposición de Andy Warhol en la Tate Modern, o la retrospectiva para celebrar los 500 años de Rafael, el príncipe de los pintores, en el Palacio del Quirinal de Roma, permanecen en cuarentena.

Los museos de todo el mundo tienen un candado en sus puertas, pero los artistas y los propios museos –como siempre– se rebelan y revelan todo lo que tienen que decir. Hay recorridos virtuales, cuentas de Instagram, obras como las flores desde la ventana del artista inglés David Hockney, que nos invita a que no olvidemos que “la primavera no se puede suspender”, pero falta algo: ver las obras en vivo. Y eso es lo que queremos que hagan los lectores de EL TIEMPO en esta memorable e inolvidable alianza con el Museo de Arte Moderno de Bogotá. “En estos tiempos de reclusión obligatoria, EL TIEMPO quiere ser a la vez un lienzo y las paredes del museo”, dice nuestro director, Roberto Pombo.

El arte tiene la capacidad paradójica de jugar entre la catástrofe, la comunicación y la reflexión. Los artistas interpretan el momento y ofrecen perspectivas que desafían la realidad

Claudia Hakim, la directora del Mambo, y el curador jefe del museo, Eugenio Viola, iniciaron una ambiciosa convocatoria que busca que los grandes artistas colombianos nos compartan su visión de la pandemia. La idea –cuando todo esto termine– es que el museo reabra sus puertas en una megaexposición con todas estas obras, obras de maestros y artistas de todas las generaciones, como Beatriz González, Santiago Cárdenas, Antonio Caro, Óscar Muñoz, Clemencia Echeverri, Fernando Arias, Miguel Ángel Rojas o Álvaro Barrios, que EL TIEMPO publicará en página completa durante estos días, y que ustedes, los lectores, podrán llevar en su momento para que los artistas las firmen y las puedan tener en sus casas como obras originales y como un testimonio del momento más complejo de la humanidad en los últimos tiempos. ‘El Mambo de voz a voz’ (#ElMamboDeVozAVoz) sin duda es el primer gran proyecto artístico de la pandemia en el país.

Y la primera artista que se midió a hacerlo fue la maestra Beatriz González con una imagen de una mujer que tiene un gesto ambivalente de angustia y dolor, o de alegría y celebración.

Beatriz González es una de las grandes artistas colombianas. La maestra tiene obras clave como ‘Los suicidas del Sisga’o las cortinas donde Turbay Ayala celebra en un coctel su Estatuto de seguridad.

El arte y las pandemias tienen una larga historia en común. Los artistas, en diferentes épocas y en diferentes pestes, han retratado el drama y la salvación, desde el icónico Triunfo de la muerte, de Brueghel, obra en la que un ejército de esqueletos masacra a todos los humanos que se topan con ellos, hasta los amarillentos hospitales de Goya o la desesperación y la tristeza de Munch –el hombre de El grito– en su autorretrato después de la gripe española. La historia nunca escapa de la mirada de los artistas; siempre queda atrapada en un lienzo, en una foto o en una instalación.

Débora Arango, la gran artista antioqueña, logró una de las imágenes más fuertes del Bogotazo pegada de su radio en Envigado el 9 de abril de 1948. Oía lo que decían los locutores de la época y empezó a pintar una de las obras más emblemáticas del arte colombiano. Alejandro Obregón pintó Violencia. José Alejandro Restrepo retrató las atrocidades paramilitares del Urabá antioqueño con su Musa paradisíaca.

“Ahora que los museos, como todos los otros edificios públicos e instituciones culturales, están cerrados, y se experimentan numerosas formas de comunicación y conexión virtual, creemos que es crucial concebir también estrategias diferentes, capaces de difundir el mensaje del arte y de los artistas de una manera alternativa, invitándolos a responder a través de sus obras, para encontrar un punto de reflexión sobre la condición humana”, dice Eugenio Viola.

Los artistas colombianos tienen enfrente una realidad que tiene en shock a la humanidad, que ha cambiado nuestras rutinas y vidas, que nos ha dejado noticias atroces y noticias que nos devuelven la fe en nuestra sociedad. “El arte –dice Claudia Hakim– siempre ha reaccionado en tiempos de crisis, despertando la sensibilidad colectiva. El arte tiene la capacidad paradójica de jugar entre la catástrofe, la comunicación y la reflexión. Los artistas interpretan el momento a través de su observación del mundo y son capaces de ofrecer perspectivas que desafían nuestra percepción normal de la realidad”. Y eso es lo que necesitamos.

FERNANDO GÓMEZ ECHEVERRI – DIRECTOR REVISTA BOCAS

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