asesinato de ecólogos recuerda el crimen de pareja de estudiantes en Córdoba – Otras Ciudades – Colombia



El pasado 14 de diciembre, Nathalia Jiménez y Rodrigo Monsalve decidieron celebrar su matrimonio tras 15 años compartiendo sus vidas. ¿Su plan? irse de luna de miel el viernes pasado a Palomino, pero fueron interceptados en el camino por delincuentes que los asesinaron, al parecer con un tiro de gracia, luego de amarrarlos a un árbol y atarles las manos..

Eran bogotanos y se conocieron mientras estudiaban Antropología en la Universidad Nacional, pero Rodrigo decidió encaminar su vida hacia el mundo de la música y convertirse en DJ, mientras Nathalia decidió estudiar Ecología en la Universidad Javeriana y luego hacer una maestría en Desarrollo de proyectos de Ecología en España.

El crimen de Nathalia y Rodrigo ha traído a la memoria del país un caso paralelo que sucedió en el año 2011, cuando una pareja de estudiantes de biología de la Universidad de Los Andes fue asesinada por miembros del Clan del Golfo mientras se encontraban disfrutando de unas vacaciones en San Bernardo del Viento, en Córdoba.

Mateo y Margarita, de 23 años, llevaban apenas seis meses de relación pero su amor parecía infinito. Mateo la conoció en la facultad de Biología de Los Andes, donde él ya había terminado Ingeniería Ambiental. Un crimen inexplicable truncó sus planes: crear, después de graduarse en junio próximo, una fundación para apoyar a niños campesinos.

La última vez que se comunicaron con sus familiares fue el lunes 10 de enero de 2011 al mediodía, unas horas antes de que los mataran. Los muchachos ya alistaban viaje para Lorica, donde al día siguiente Mateo empezaría sus prácticas en una reserva de manatíes, y después iban para Montería. Margarita volaba a Bogotá al otro día. 

Pero estuvieron juntos hasta el último momento de sus vidas. El lunes en la tarde, la Policía recibió el aviso de dos cuerpos que aparecieron en la zona costera de San Bernardo del Viento. Eran los mismos muchachos a los que los pescadores ya se habían acostumbrado a ver por el pueblo y las afueras, tomando fotos y preguntando el nombre de cada cosa.

Muy a pesar de la presencia de las autoridades, en Córdoba para ese entonces existían rutas prohibidas para los forasteros. Una de ellas fue la que tomaron Mateo Matamala y Margarita Gómez esa tarde de lunes. 

En la vereda Nuevo Oriente, caserío del municipio costanero de San Bernardo del Viento, donde ocurrió el doble crimen, caminar a ciertas horas del día o de la noche es un peligro si no se cuenta con el permiso de los hombres armados que patrullan la zona, cuidando su negocio de narcotráfico.

Los jóvenes arribaron atraídos por la diversidad de especies animales y vegetales que pululan en las más de 500 hectáreas de mangle. Llegaron a San Bernardo el 4 de enero de ese año y se instalaron en un modesto balneario, ‘Donde Toño’, que presta el servicio de baño y comedor, pero donde hay que llevar carpa.

Ya los conocían en el pueblo y por eso las autoridades dudan de que los muchachos hayan sido confundidos por los matones de alias ‘Gavilán’, el jefe de ‘los Urabeños’ en la zona. “Los mataron porque seguramente vieron algo que no tenían que haber visto”, dijeron en voz baja los pescadores.

Abatido uno de los responsables

En una operación de la Policía en el departamento del Chocó murió en noviembre de 2017 uno de los responsables del asesinato de Mateo y Margarita.

La operación de unidades de la Dijin se realizó en zona rural de Acandí en el departamento del Chocó hasta donde llegaron las autoridades para efectuar la captura de ‘Mono Bolaños’.

Fuentes oficiales señalaron que el hombre, sobre quien pesaba una orden de captura, se enfrentó con los uniformados.

Según la investigación, Ingelberto Bolaños fue uno de los hombres que disparó contra los estudiantes, a quienes confundieron con hombres de inteligencia de la Policía que estaban haciendo seguimiento a las caletas con droga que la organización tenía escondidas en la zona.

El primero en ser capturado fue Cristian David Bravo Núñez, señalado de conseguir a los sicarios Víctor Hinestroza, alias Blanquito; e Ingelberto Bolaños, alias Monito, y de estar presente durante el crimen. Bravo Núñez fue condenado a 41 años y ocho meses de prisión.

‘Blanquito’ fue capturado en 2011 y sentenciado a 49 años y cinco meses de prisión, y ‘Moñito’ estaba prófugo de la justicia.

Feliciano José Martínez, ‘Nariz’, miembro del clan y quien junto a ‘Julián’ fue uno de los encargados de transmitir la sentencia de muerte de los estudiantes ordenada por ‘Gavilán’ fue asesinado en zona rural de Canaletes, Córdoba, en marzo de 2013.

En la operación se incautaron cuatro fusiles, tres pistolas calibre 9mm, siete granadas de fragmentación, dos celulares, 490 cartuchos calibre 5,56 mm, 119 cartuchos calibre 9 mm, 236 cartuchos calibre 7.62.

EL TIEMPO

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