Delfín es el nuevo monarca del fútbol ecuatoriano



Habían fallado tantos penales que a Pedro Ortiz se le fueron las cuentas. Cuando estiró su figura atlética, vestido de verde, el golero que hasta hace tres años se ganaba la vida en equipos de segundo orden, como el Gualaceo, cerró el puño e hizo un moderado festejo. Pero cuando vio que el árbitro Roberto Sánchez decretó el final del juego, Ortiz empezó una carrera enloquecida que terminó en la zona técnica. Lo seguían sus compañeros para abrazarlo, para taclearlo, para mostrarle su agradecimiento.

Ortiz atajó el quinto lanzamiento de Liga de Quito, el décimo de la serie. Delfín venció por 2-1, en una tanda de penales llena de errores, pero repleta de emociones.

El cuadro cetáceo hace historia. Se sienta a la mesa grande del fútbol ecuatoriano. Es el tercer equipo por fuera de Pichincha y Guayas que logra conquistar una corona nacional, detrás de Olmedo en el 2000 y de Deportivo Cuenca en el 2004. En la tercera final de su historia, luego de caer en el torneo ecuatoriano en el 2017 y en la Copa Ecuador, de noviembre pasado, el equipo de Fabián Bustos logra coronar lo hasta hace poco impensado: ser el monarca nacional.

La gesta de Ortiz y sus compañeros marca un hito en la historia del fútbol ecuatoriano. En la definición, los seguidores desempolvaron el grito del ‘sí se puede’ para arengar a los suyos. Hubo momentos en que la fe se quebrantaba, como cuando Bruno Piñatares -corazón del equipo- falló su lanzamiento o cuando Carlos Garcés, el capitán, avisó su tiro y permitió el lucimiento de Adrián Gabbarini.

Delfín celebra su triunfo ante Liga

Hinchas del Delfín se toman una foto junto al trofeo y los jugadores del club. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

La ‘Tuka’ Ordóñez agradece a la hinchada y les muestra el trofeo. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Los futbolistas cetáceos se toman una selfie con la copa. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

De la mano de Carlos Garcés, los jugadores del Delfín dan la vuelta olímpica con el trofeo. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Los jugadores del Delfín Sporting Club celebran con el trofeo de la LigaPro 2019 como campeones en el estadio Jocay de Manta, el domingo 15 de diciembre del 2019. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Carlos Garcés, capitán del club manabita, fue el encargado de levantar la copa. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Atardece en el Jocay y los jugadores cetáceos posan para una transmisión de televisión después de declararse campeones. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Los futbolistas del Delfín levantan el trofeo de la LigaPro. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Pero la hazaña tenía que concretarse. Delfín falló sus lanzamientos, pero los jugadores de Liga estuvieron fatales en el momento de acertarle al arco. El sorteo les benefició, pues los tiros se ejecutaron en el arco detrás del cual se encontraban los hinchas albos.

Pero a Liga le falló la puntería. Solo el joven Jordy Alcívar acertó su tiro. Fallaron Antonio Valencia, Luis Caicedo, José Ayoví y Cristian Martínez. Demasiados errores para intentar ser campeón.

El partido tuvo que dirimirse en penales, tras una serie plagada de cálculos y en donde ningún equipo vio luz verde en la portería. Dos 0-0 en los duelos de ida y vuelta dieron cuenta de una serie cerrada, angustiosa, más emotiva que bien jugada.

Al final, Manabí celebra su ascensión a la gloria. Lo hizo de la mano de sus bravíos jugadores, de su técnico Bustos, un señor estratega, y de su dirigente José Delgado, citado en las canciones deportivas del equipo, en las vallas publicitarias y por los artistas invitados al show previo al juego.

Delfín será Ecuador 1 en la Copa Libertadores. En el subcampeón Liga, que acaba de ratificar a Pablo Repetto como entrenador para el próximo año, hay mucho que reflexionar de cara al futuro. Al equipo le faltó carácter para someter al rival en los penales.

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