Balsas del artista Pedro Ruiz engalanan el calendario de Propal del 2020 – Arte y Teatro – Cultura



Sobre las balsas del artista bogotano Pedro Ruiz viaja Colombia entera, en últimas, el transcurrir del tiempo. Qué metáfora más afortunada para que la obra del pintor sea la que acompañe los meses del 2020.

Para celebrar sus 57 años de apoyo al arte nacional, Propal dedica su tradicional calendario, que ha titulado ‘El boga cuenta sus días’, a la obra del artista plástico bogotano.

Al explicar el origen de la canoa, Ruiz le contó, en su momento, a este diario que “nació hace mucho rato por casualidad, y se convirtió con el tiempo en un símbolo que tiene que ver un poco con la idea del arca donde puedes meter todo lo que tú quieres guardar y no piensas abandonar”.

A lo largo de los meses del calendario están presentes la explosión del color, la finura del dibujo y el detalle del pincel, que caracterizan ese universo natural que Ruiz ha creado.

Una propuesta que su amigo, el poeta William Ospina, define con tanto acierto. Ruiz “es jaguares y palmeras, canoas y capiteles corintios, bellas mujeres etéreas y muchachos que flotan a unos centímetros del suelo, papagayos y selvas, avionetas que dejan en el aire azul líneas de muerte, abigarrados campos de amapolas. La magia de un trazo de tinta que se desliza sobre el papel repitiendo las formas del mundo, de un pincel que transforma alegremente el lienzo en tierra de Ilusión”.

El Santo’, óleo sobre lienzo, 2004.

Muchas de las obras escogidas para este calendario regresan a la emblemática serie Oro, de Ruiz. Aquella en la que el artista jugó con formatos pequeños, que había que ver a través de una lupa, y que tenían un fondo dorado, en una especie de guiño a las ‘joyas’ que guarda Colombia en su interior.

“Después de mucho trabajar la naturaleza pensé en referirme a la de Colombia, y el tema se fue ampliando por la intervención de los corazones de la gente a nuestra cultura y forma de ser. Entonces, básicamente retrato la cultura colombiana en láminas doradas”, le explicó Ruiz a este diario cuando la expuso por primera vez.

En esa oportunidad, cuando el país transitaba un periodo complejo de orden público, el periodista y analista de arte Diego Guerreo anotaba que Ruiz nos revelaba una Colombia “que también es un país en el que hay belleza y remansos de paz en medio de la injusticia”.

“Todo parece exagerado, algo macondiano, si se quiere: de las embarcaciones brotan decenas de mariposas azules de todos los tamaños y ballenas del Pacífico. Las canoas transportan una iglesia colonial blanca con su paisaje de árboles de flores amarillas; ventas ambulantes de cocos y minutos de celular con sombrillas que salen volando; un paisaje de la Sierra Nevada, la selva, una maloca con su techo gigante y un cuadro abstracto de Carlos Salas. Sobre el bote llueven mangos y la letra del vallenato Alicia adorada”, describió Guerreo.

Obra ‘D. n.º 122’, óleo sobre lienzo, 2009.

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