No cesa la violencia en Cauca contra líderes, políticos e indígenas – Cali – Colombia



Aquellas tierras montañosas, que en el norte del Cauca abarcan más de 15.000 kilómetros cuadrados y donde están concentrados 13 de los 42 municipios de esta región, se mantienen bajo fuego, muerte y tensión por cuenta de grupos armados ilegales.

Estos grupos organizados criminales son como una sombra que sigue al acecho, mientras la dirigencia indígena con la guardia, empuñando sus tradicionales bastones de mando, insiste en el rechazo a los asesinatos, las amenazas y a las desapariciones forzadas por estos violentos, hechos que parecen, cada vez más, recrudecerse en esta zona del suroccidente colombiano. 

Es así que muy cerca del área rural, donde la semana pasada fueron asesinados cuatro miembros de un equipo de topografía en Corinto y otra persona en zona de Caloto, dos de estos municipios del norte del departamento, el partido de las Farc reclamó justicia, luego de que hombres armados dispararon contra un integrante de este movimiento. La víctima fue identificada como Diego Fernando Campo Manrique, de 31 años y quien por las Farc fue candidato a la Asamblea de Nariño en las elecciones del pasado 27 de octubre.

Según las Farc, Campo Manrique había salido de Nariño, huyendo de amenazas de grupos paramilitares que están aliados con fuerzas del narcotráfico.

El excandidato, quien era líder del páramo Santa Isabel, murió por causa de cinco disparos, según la Fiscalía, propinados por un arma de corto alcance, uno de los cuales, le afectó el tórax y algunos órganos vitales. El crimen ocurrió el sábado, cuando se encontraba en la vereda La María, de Corinto, próxima a la vereda Santa Elena y también, a Huasanó, en Caloto, la zona de la masacre de hace una semana. 
Según la Fiscalía, Campo no tenía antecedentes penales y tampoco era excombatiente. Había nacido en Cartagena, el 11 de marzo de 1988.

Horacio Castro, coordinador del partido de las Farc, en Cauca dijo: “Con este asesinato se va matando mucho más la posibilidad de que el país pueda alcanzar algún día la paz. No es solo el asesinato de una persona”. De acuerdo con Castro y con el partido, Campo Manrique buscaba un refugio en esta región caucana.

Al tiempo que continuaban los rechazos por este asesinato, entre ellos, de los senadores Sandra Ramírez y Pablo Catatumbo, el domingo se registraron, además, enfrentamientos entre disidentes de las Farc y el Ejército, en la misma zona rural de Corinto y en áreas de municipios aledaños, como Caloto y Santander de Quilichao. 

El domingo hubo enfrentamientos entre disidentes de las Farc y el Ejército, en la misma zona rural de Corinto y en áreas de municipios aledaños, como Caloto y Santander de Quilichao

“Conocí a Diego Campo en la campaña político y quería trabajar en la Asamblea por un Nariño decente”, dijo Catatumbo, quien señaló que en el Cauca van más de 200 asesinatos, entre líderes, indígenas, excombatientes y ahora, la de este integrante de su partido. Reclamó del Gobierno más acciones y dijo que hasta la fecha no se han reportado capturas de autores de estos asesinatos.

“¿Hasta cuándo señor Presidente seguirán estos crímenes y no pasa nada?”, preguntó la senadora Ramírez.

Ese sábado también fue asesinado el indígena agricultor Genaro Ipia Quiguanás, en el sector La Ladrillera, en Santander de Quilichao. Como lo informó el Consejo Regional Indígena del Caua (Cric) murió por disparos.

Jhoe Sauca, del Cric, lamentó este hecho y añadió que en un principio se pensó que el agricultor era el exgobernador y médico tradicional de Tacueyó Genaro Quiguanás.

“El líder Genaro Quiguanás está bien”, afirmó Sauca, pero reiteró su repudio al asesinato del indígena que vivía en la vereda La Playa, en Toribío, en el norte caucano.

No obstante, según Sauca, las autoridades investigan, en este caso, un intento de robo de la moto en la que se desplazaba Ipia Quiguanás. Pero, señaló que es otro nativo que se suma a las más de 35 muertes violentas de indígenas en el norte del Cauca, como lo indicó la Organización de Naciones Unidas en un reporte de hasta agosto pasado, en el cual se contabilizaron ocho atentados contra nativos, en especial, los nasas y más de 50 amenazas de muerte a esta misma comunidad.

Sin embargo, en el sur del Cauca también hay zozobra y esta vez por la desaparición forzada de Daniel Pascuas González, quien era líder de los movimientos Campesino de Cultivadores de Coca y Marcha Patriótica. Este último movimiento apoya los excombatientes de las Farc.

La Fiscalía informó, además, que desconocidos con armas de fuego obligaron a Pascuas González a subir a una camioneta, el pasado 2 de noviembre en la vereda Sajandí, sector Alto del Río, el cual pertenece al municipio Patía. A los 20 minutos, aproximadamente, la camioneta apareció abandonada en la vereda Puerto, en el sector El Mirador, informó la Fiscalía.

Aún no se sabe nada del paradero de este campesino.

Mientras tanto, el Gobierno indicó que se alista la llegada 2.500 uniformados de la Fuerza Pública a esa región, tras estos asesinatos, y los de la gobernadora indígena Cristina Bautista y cuatro guardias indígenas en zona del resguardo Tacueyó, en Toribío, en el norte del Cauca, el 29 de octubre de este año. La camioneta en la que se desplazaban quedó con 25 impactos de bala.

Bautista y la guardia habían tratado de rescatar a una pareja que iba en otra camioneta por Tacueyó. Luego de esta masacre, por las trochas en medio de las montañas, algunos pobladores vieron que más de cinco vehículos que iban con hombres armados y con gorras, aceleraron su huida.

La ola de más de 20 muertos en tan solo un mes en esta región del Cauca también incluye el asesinato de la entonces candidata a la Alcaldía de Suárez Karina García, y cinco personas más, entre ellas, su madre y un candidato al Concejo de esta localidad, también en el norte del Cauca, la tierra que sigue bajo el fuego cruzado y el miedo a engrosar un listado de muertes en una región donde las disputas territoriales por cultivos ilícitos y comercialización de droga ha venido cobrando más fuerza.

CALI

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *