Jorge Pinos es un golero moderno que brinda seguridad en Independiente



Jorge Pinos guarda en su casa el primer buzo de arquero que utilizó en su carrera, en el Caribe Junior. Para el guayaquileño de 31 años, esa prenda representa el esfuerzo que hizo para convertirse en futbolista profesional. Por eso, de vez en cuando, la saca para contarle a su hijo Isaías cómo hizo para formarse.

El pequeño de 8 años también quiere ser futbolista, pero en otra posición. Su sueño es ser como Lionel Messi. Entre risas, asegura que prefiere hacer goles que evitarlos.

“Le gusta el fútbol, pero no es arquero. Está en una de las escuelas del Independiente del Valle. Por ahora es recreativo”, asegura el golero, que llegó a la final de la Copa Sudamericana.

Pinos tuvo referencias similares. Su padre, que también se llama Jorge, jugó como profesional en el Deportivo Quevedo y en clubes de la segunda categoría de Los Ríos. De él aprendió a atajar y a tener esa reacción felina bajo los tres palos.

“Mi padre también fue arquero en equipos de Los Ríos. Cuando llegaba de los partidos, me ponía la ropa y los guantes de él para jugar”, asegura el jugador negriazul.

Martha Haiman, su madre, asegura que a su hijo siempre le gustó ser arquero, pero tenía una fascinación por patear la pelota dentro de casa, donde no había floreros que aguantaran los pelotazos.

“Siempre fue arquero. Desde que era niño pasaba jugando con la pelota de arriba abajo. Se destacaba por su temperamento. En su escuela de fútbol, con 7 años, él ya estaba en la Sub12. Siempre dos o tres categorías más arriba”, asegura.

La escuela de fútbol Los Pinos le brindó las herramientas que hasta la fecha aplica en cada partido. Una de ellas: jugar con los pies.

Pinos se considera un golero líbero. Asegura que desde niño siempre le gustó hacer gambetas. Salir con la pelota pegada a los pies fue una de sus mayores virtudes cuando estaba en la Segunda Categoría.

“Nadie me inculcó a jugar así. Mi padre me aseguró que él jugaba así, pero no tuve indicaciones específicas. En la escuela algo aprendí de técnica, pero después fue algo innato”, recuerda el cancerbero.

En los últimos dos juegos de Copa Sudamericana, ante Corinthians, Pinos hizo dos amagues en el área chica y cerca de los delanteros rivales. Fueron acciones arriesgadas, pero controladas. Si bien asegura que no se practican durante los entrenamientos, con el tiempo ha ido mejorándolas. “No la practico nunca. Es algo que me nace. Ya la había hecho antes. En Brasil no me salió perfecta, pero lo logré”, dice.

Francisco Vásconez, preparador de arqueros de los rayados, trabajó con Pinos para perfeccionar su técnica. Todas las semanas le dedica al menos dos horas a hacer trabajos con los pies. Por lo general son pases cortos, dominio de balón en espacio reducido y saques largos desde el área, con repercusión en ataque.

Jorge también se ha transformado en una especie de guía para los arqueros en formación. Uno de ellos es Joan López. El juvenil Sub17 es el tercer golero del primer equipo.

Él todavía no ha debutado, ya estuvo en la banca de suplentes en la Sudamericana y en las primeras fechas de la LigaPro. “Jorge habla con todos los arqueros. Es un profesional que tiene una técnica distinta a la que tiene Hamilton Piedra. En formativas, a nosotros nos enseñan a jugar con los pies. Él llegó al club y parecía que se había formado con nosotros”, asegura el manabita, que este año participó en el Mundial de la categoría en Brasil.

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