Luz Amparo Álvarez está en una nueva temporada de Que Dios nos ampare. – Arte y Teatro – Cultura



El va y viene entre las imitaciones de Luz Amparo Álvarez tiene muchas historias detrás.

Y ahora, en su nueva temporada de Que Dios nos ampare, que se presenta en Vive Ástor Plaza, la comediante antioqueña tiene bien definida a la candidata a la alcaldía de Bogotá Claudia López.

Para Álvarez, “ella tiene muchas características, un estilo particular de vestirse, de hablar… Fue fácil. Para imitarla comencé analizando las tarifas del TransMilenio y ¡listo! Ahora estoy tratando de aprenderme el himno de Bogotá”, dice.

Sus imitaciones, que son más de 50, incluyen a políticos, modelos, cantantes, famosos y gente del común. “Pero las más difíciles son las de las modelos. Son tan perfectas que me tocaría gastarme el sueldito en cirugías para parecerme a ellas. Así que debo interiorizar el personaje, sentirme él, trabajar en su psicología para generar identificación y lograr la mirada y la expresión del rostro. Si tienes eso, el público puede verlo”, comenta.

Y agrega que otra parte del éxito de su espectáculo es no inventar. “Lo que hago es recrear la realidad: las comisiones de Odebrecht, las guitarreadas del presidente Duque, que James es gago, que Santos también, que el exalcalde de Bucaramanga no da papaya, sino cachetadas y que Peñalosa en el cerro de La Mariposa andaba más perdido que Elif”.

Desde hace siete meses, Álvarez y su esposo, el músico y productor Ricardo Prado, están a cargo del Vive Ástor Plaza y dice que ha sido la mejor de las experiencias. “Hacer empresa en Colombia es difícil y hacer empresa con el arte es cosa de locos, pero está la satisfacción de brindar un espacio a muchos artistas y obras. Por momentos la hemos visto negra, pero esperamos la luz verde de la economía naranja para poder seguir trabajando por el amarillo, azul y rojo”.

Mientras tanto, Álvarez sale los viernes y sábados con su espectáculo y sus personajes, entre ellos Esther Tulia Ibarra Casas, ‘segunda dama de la nación’, su preferido, porque “puede criticar, halagar, coquetear. Es auténtica. Se dejó el bigote no en honor a Angelino Garzón, sino a Juan Valdez y al café colombiano. Al que cae en sus manos no lo salva ni La rosa de Guadalupe. Tiene la sapiencia y honradez de Mockus, la elocuencia de la vicepresidenta Ramírez y la libido de Esperanza Gómez”.

¿Cuándo y dónde?
Viernes, 8:30 p. m. Sábado, 6 y 8:30 p. m. Teatro Vive Ástor Plaza, calle 67 n.° 11- 58, Bogotá. Informes: primerafila.com.co. Boletas: de 45.000 a 65.000 pesos. 30 por ciento de descuento con Club de Suscriptores EL TIEMPO.

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