‘Boom’ de proyectos populistas que hacen fila en el Congreso | Economía



A menos de un mes de las elecciones de alcaldes y gobernadores, las ideas populistas se tomaron el Congreso de la República.

Independiente del sector o partido político, diferentes parlamentarios han radicado proyectos de ley y reformas que tendrían fuertes impactos en las cuentas del país y del sector empresarial colombiano.

(Agitada agenda económica del Congreso en el segundo semestre). 

Los más recientes fueron presentados por el Centro Democrático, que radicó este martes tres iniciativas que darán de qué hablar en las próximas sesiones en el Capitolio Nacional.

Quizá la más polémica tiene que ver con que durante tres días del año –el segundo festivo de enero, el 20 de julio y el segundo sábado de diciembre– no se cobre el impuesto al valor agregado (IVA), lo cual, según la bancada, “obedece a un compromiso de campaña del presidente Iván Duque”.

La medida eliminaría el pago de este tributo en productos de vestuario, algunos electrodomésticos, elementos deportivos, útiles escolares y de aseo personal, juguetes y elementos de aseo para el hogar.

El segundo proyecto que presentaron busca eliminar las contralorías territoriales, con lo cual, afirman, “el Estado tendrá un ahorro de $600.000 millones que podrán ser utilizados para fortalecer la inversión en educación, salud y proyectos sociales”.

Y, por último, pero no menos importante, en el paquete está un proyecto de ley que reduciría a 45 horas la jornada laboral en el país, e incluso legislaría que los jóvenes tendrían menores tiempos laborales: entre 30 y 40 horas por semana.

(Empresarios, preocupados por el populismo legislativo). 

Este último, según el senador Álvaro Uribe, busca “incentivar la productividad a través de la reducción de la jornada laboral, así mismo flexibilizar la contratación laboral, para darle mayor dinamismo al mercado laboral, fomentando la formalidad y haciendo más flexibles no solo la contratación laboral, sino también los aportes al sistema de seguridad social”, tal y como lo detalló en la exposición de motivos.

BAJO LA LUPA 

Para Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, “es importante que el electorado se siente a considerar no solo como le pueden afectar individualmente ciertas propuestas, sino que vean qué efecto tienen sobre la totalidad del país”.

Y agregó que “el hecho de que se presenten justo antes de elecciones es el juego inmemorial de la política para buscar votos, apelando al electorado. No obstante, es importante destacar que esto es relativamente nuevo y hasta puede tener cierto lado positivo, y es que cada vez más los políticos se preocupan por ganar votos proponiendo políticas, sean buenas o malas. Ahora falta que lo hagan con argumentos de peso y análisis desinteresado”.

Los tres proyectos mencionados son los más recientes, pero no los únicos. En la agenda de las diferentes comisiones y plenarias ya están haciendo fila al menos otros 12 articulados con tintes populistas.

Uno de los más ampolla ha levantado es el que crearía una prima adicional, aun cuando ha tenido cambios durante su paso por el Congreso. De hecho, la propuesta original buscaba beneficiar a los trabajadores que devengaran máximo 3,5 salarios mínimos, pero ahora va en 1,5 mínimos e incluso sin tocar a los empleados del sector público.

No obstante, hay otra reforma a la Constitución que le daría réditos políticos al uribismo, a pocas semanas de que se celebren las elecciones regionales.

(‘Iniciativas legislativas deben estudiarse responsablemente’). 

Según el proyecto –firmado por el expresidente Uribe y sus copartidarios Paola Holguín, Ciro Ramírez y Juan Fernando Espinal–, durante seis años el salario de los congresistas aumentaría en el mismo valor monetario que el salario mínimo. Por ejemplo, si se hubiera aplicado este año, los parlamentarios habrían recibido un aumento de $46.874.

En cualquier caso, el Congreso estudia otras iniciativas que podrían impactar fiscalmente al país, incluyendo algunas que ya se han discutido años atrás, como la reducción de aportes a salud de los pensionados o que el Legislativo maneje 20% del presupuesto del país.

Según Jorge Restrepo, catedrático de la Universidad Javeriana, este ‘boom’ de proyectos populistas podría explicarse en que “como en el Congreso ya no se manejan transacciones con cargos o cupos indicativos, los parlamentarios buscan afectar intereses particulares. Esta es una estrategia rentística para buscar el apoyo de los grupos que defienden intereses particulares, porque lo que está en mente del Congreso no es el bien común o el interés general”.

Y concluyó diciendo que “también está la hipótesis de que hay grupos de congresistas que, por ejemplo, tienen un sesgo antiempresarial o buscan afectar el sistema financiero y las grandes empresas, entonces radican proyectos para atraer votos, presentándose como candidatos antiempresa o justicieros, que, en últimas, es otra derivación del populismo”.

OTROS PROYECTOS EN TRÁMITE

En el Congreso reposan otra decena de proyectos que tendrían un impacto fiscal en las cuentas nacionales, pero también en los gastos que deben incurrir las empresas. Uno de estos, que ya se había debatido y rechazado, pretende que los pensionados tengan que hacer menores aportes por la salud, los cuales bajarían de 12% a 4%, aunque solo aplicaría a quienes reciban mesadas bajas. No obstante, también hay una proyecto que crearía una nueva licencia de trabajo, que se aplicaría cuando una persona se case, y también hay un articular que aumentaría el tiempo de la licencia laboral para los hombres. De igual forma, en el Congreso se discutirá sobre una posible amnistía a quienes tengan deudas por multas de tránsito, un proyecto que rebajaría el costo del Soat e incluso una reforma que les permitiría a los congresistas manejar el 20% del Presupuesto General de la Nación, es decir, controlarían unos
$54 billones cada año.

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