Pellerano, el entrenador en cancha



En la semifinal de ida de la Copa Sudamericana, Cristian Pellerano corrió 11,6 kilómetros en el Arena de Corinthians. Solo los defensas Richard Schunke y Luis Segovia, con 12 kilómetros recorridos cada uno, superaron al mediocampista argentino, de 37 años, incansable en la marca e imprescindible para sacar el balón desde el fondo de la cancha.

Pellerano cumple su segunda temporada en Independiente y es el comandante del equipo dentro y fuera de la cancha. Dentro, irradia esfuerzo. Se coloca delante de los defensas centrales. Ya no tiene la velocidad de un joven pero sabe cómo colocarse para arrebatarle el balón al contrario.

Pero no solo eso: sin citar las estadísticas, en el club indican que ‘Pelle’ es fundamental para encontrar líneas de pase en sectores congestionados, como la media cancha.

Es capaz de dar un pase entre líneas del rival o colocar un pelotazo para saltar esa oposición rival. Esto, a pesar de que los de Independiente no están tan familiarizados con los balonazos, sino que intentan avanzar al ataque sumando a muchos jugadores. En ello es fundamental el aporte del volante, que marca los tiempos del equipo.

Pero el aporte del argentino también se siente en el camerino y en el día a día. El entrenador Miguel Ángel Ramírez se sincera: para él, Pellerano es un comandante, un líder generoso, que contagia y transmite. Y cita un ejemplo último para reforzar la idea sobre el jugador: el pasado miércoles, luego de la victoria de los rayados en la semifinal de ida, Ramírez reunió al grupo y transmitió un mensaje sorpresivo: “No hay nada que festejar. Hay que librarse del peso de pensar que porque tenemos dos goles tenemos la serie resuelta”.

El primero en ratificar dichos conceptos fue Pellerano. Cuando el español Ramírez terminó su alocución, el futbolista tomó la palabra. El silencio se podía oír en el pulcro camerino del estadio brasileño. Allí, ‘Pelle’ reforzó la versión: “Muchachos, no hemos ganado nada y haríamos mal en relajarnos. Hay que seguir trabajando con intensidad y definir el partido en Quito”.

En las prácticas, el mediocampista siempre está acompañado de Richard Schunke. El pasado lunes, luego de entrenarse, el futbolista se dirigió a las oficinas administrativas y después salió para descansar en su domicilio. Antes, hizo una breve reflexión: “Faltan 90 minutos y todo puede pasar. Haríamos mal en confiarnos o pensar que ya tenemos lista la clasificación”.

El mediocampista argentino estudia para ser entrenador en un instituto de su país, aunque según su compañero Fernando León, ya piensa como un entrenador. Cuentan en Chillo Jijón, el laboratorio futbolístico en donde se entrena a diario el Independiente, que el jugador visita continuamente los entrenamientos de las juveniles, para aprender ejercicios de entrenamiento o aportar ideas.

La cosa no queda ahí. Sus conceptos tácticos también son compartidos en las charlas que el entrenador Ramírez da antes de los partidos.

Además, Pellerano ha hecho una suerte de ‘club del fútbol’. Junto con su hermano Hernán, jugador de Liga, Facundo Martínez y Hernán Galíndez, de Universidad Católica, se reúnen periódicamente. Al calor de un buen asado, los futuros DT hablan de táctica.

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