Cuatro personajes en su desbocado viaje a la mentira en la obra ‘La verdad’. – Arte y Teatro – Cultura



Lorenza y Miguel, Pablo y Alicia son dos parejas del mundo irreal de La verdad, que de verdad puede ser muy real.

El espectador se sienta y empieza disfrutar de la descarada forma como Miguel (Luis Fernando Hoyos) miente. Lo hace con seguridad, desparpajo, como si lo que hiciera estuviera bien.

Y eso que ‘está bien’ es ser el amante de la esposa de su mejor amigo, una sicóloga que, a su vez, cree que no hay lío en tener una relación extramarital aunque en el fondo le dé algo de vergüenza a ratos, pero no mucha.

Mientras tanto, en la otra esquina está Lorenza (Carolina Acevedo), quien parece ser lo más real de La verdad, aunque algo intensa, por la desesperación de ver a su marido con actitudes raras y una respuesta para cada pregunta (una mentira).

‘La verdad’ es eso, un viaje a la falsedad y es el montaje del Teatro Nacional Fanny Mikey en el que actúan también Carlos Manuel Vesga y Jimena Durán, bajo la dirección de Víctor Mallarino.

No muy entrada la obra, en la sala empieza a darse una solidaridad especial con Pablo (Vesga), porque cuando aparece es una muy buena persona que, además acaba de quedarse sin trabajo. Para el actor “y sin intenciones de dañar el montaje, Pablo es una víctima. Pero cabe preguntarse: ¿es la única víctima en La verdad? Pues hay que ver la obra”.

De hecho, Pablo es el personaje que, en últimas, genera menos risa, pero con él lo que hay es un gran cariño. “Al construirlo, siempre tuve en mente la idea del ‘buen amigo’, que es lo que debe transmitir. Y también del desvalido, el indefenso, el inocente. Todo esto lleva a un lenguaje corporal muy específico (es el tipo de persona que no oculta su pecho, no está nunca en guardia, sino de frente. A los que son así, el mundo les da muy duro y se aprovecha de ellos). Encontrar sus ritmos fue crucial para la comedia, y la comedia es precisión”, dice.

Por su parte, Luis Fernando Hoyos opina que su Miguel es “un personaje encantador porque permite navegar universos que le son aparentemente ajenos, y ese arco resulta muy rico en matices y expresiones”.

Y agrega que “más que no conocerse, es un narciso, y como tal cree que el mundo gira a su alrededor. Craso error, aquí le toca despertar para darse cuenta de que su universo no es tan perfecto y controlado como cree, sino que, además, el gobierno de su vida y sus acciones son determinados por sus seres más cercanos”.

Tiene razón Hoyos sobre su personaje, que, en medio de tanta mentira, lo único que genera es risa y ganas de que en algún momento de la obra quede clara la verdad.

¿Dónde y cuándo?
Jueves y viernes, 8:30 p. m. Sábado, 6 y 8:30 p. m. Domingo, 6 p. m. Teatro Nacional Fanny Mikey. Calle 71 n.° 10-25, Bogotá. Informes: 7957457 y tuboleta.com. Boletas: 56.000 pesos.

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