Cine en el Caribe es una realidad – Barranquilla – Colombia



Así como El hombre araña (Spiderman), la ópera prima del ya fallecido Stan Lee, es una historia que ha podido ser vendida masivamente, sobre todo desde el cine, a nivel mundial, el cinematógrafo barranquillero Rubén Casalins está convencido de que lo mismo podría conseguirse con la de El Hombre Caimán, del municipio de Plato, Magdalena.

Y no lo dice solo desde el punto de vista del mercadeo, sino por la riqueza narrativa de esa leyenda popular del Caribe colombiano que cuenta la historia de Saúl Montenegro, cuya pasión por espiar a mujeres desnudas lo condenó a quedar convertido en un ser con cuerpo de caimán y cabeza humana.

Casalins, de 30 años, quien luego de haber estudiado en la Academia de Teatro Udes de Bucaramanga y arte dramático en la Fundación Cubana, echó a volar a Nueva York (Estados Unidos), donde se convirtió en director de cine, trabaja a toda prisa por consolidar una industria cinematográfica sólida en Colombia desde la costa Caribe.

Por eso, desde el 2015, cuando conformó su empresa Tengo Fe, se la pasa entre Valledupar, Barranquilla, Los Ángeles y Nueva York,  en Estados Unidos, con el fin de consolidar estrategias que permitan hacer su sueño realidad: que la costa Caribe trate sus historias con la misma calidad e idea de masificación de industrias como la de Hollywood.

“Netflix compró los derechos de Cien años de soledad, una historia que nos pertenece y que va a ser contada por extranjeros, lo que muy bien pudimos hacer nosotros”, reitera.

Motivado por lo que ha ido consiguiendo en este camino, que asegura no ha sido nada fácil, Casalins insiste en que viene trabajando en varios frentes. Uno de ellos tiene que ver con la convocatoria de escritores, poetas, compositores, cuenteros, historiadores y todo aquel que tenga talento para estructurar contenido propio de la región, con el fin de capacitarlos con conocimientos que les permitan dar a conocer sus propuestas en guiones para cine.

Explica que solo en Valledupar, gracias al apoyo que ha recibido de la Universidad Andina, ya cuenta con más de 40 alumnos, entre ellos, varios de los compositores de vallenatos más importantes. “Es que cada vallenato puede ser una película y nos da la posibilidad de contar una buena historia que puede ser global”, dice.

El cinematógrafo viene haciendo el mismo proceso en Barranquilla con la Universidad Simón Bolívar y ya cuenta con varias historias que están en proceso de preproducción a punto de iniciarse sus rodajes.

“Es interesante todo lo que ha salido de este ejercicio. Por ejemplo: que vamos a hacer la película del vallenato Marianita, de Juan Segundo Lagos, así como de Desenlace, de Rafael Manjarrés. Uno de mis alumnos más aventajados es el compositor Rosendo Romero al que le vamos a llevar al cine un poema suyo llamado El Fantasma de río blanco”, refiere con confianza.

De exportación

Esta es la primera heramienta de cine que se hace en Colombia, fue hecha por Rubén Casalins y su padre.

En su estadía en Nueva York, que le ha permitido interactuar con lo más avanzado en tecnología para hacer cine de alto nivel, Casalíns se dio a la tarea de entender cómo se podría construir en Colombia máquinas costosas como grúas y dollys, entre otras.

Con algo de idea en su cabeza, buscó en Valledupar a su tío Edisón Casalíns, de 63 años, mecánico de metalurgia, quien le ayudó a construir las primeras máquinas de este tipo que se hacen en el país y que ya se están usando en las producciones de Tengo Fe. “Así nos pueden ver mejor en los festivales”, concluyó Casalíns.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla
En Twitter: @Andretuz

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