Crítica de la obra Woyzeck en el Teatro Colón de Bogotá – Arte y Teatro – Cultura



Asistí al estreno de la nueva producción del Teatro Colón, ‘Woyzeck’, de Georg Büchner, subtitulada con el diciente rótulo de ‘Todo ser humano es un abismo’, en versión y con la dirección de Jimmy Rangel, artista que se ha propuesto indagar en el teatro físico o corporal, por lo que también ha trabajado en los campos de la danza y el circo.

Por eso, en sus obras los actores no solo interactúan con los bailarines y los acróbatas, sino que también tienen que seguir rigurosos entrenamientos corporales para lograr la calidad de movimiento coreográfico que en gran parte constituye el sello del trabajo de Rangel.

Otra característica de Rangel radica en su exploración del lenguaje visual. Ello explica que en ‘Woyzeck’ nos encontremos con algo similar a los tableaux vivants o cuadros vivientes, esa forma artística de origen francés en la que en una escenografía, los actores representaban famosos cuadros.

En ‘Woyzeck’, Rangel y la directora de arte Laura Villegas nos traen reminiscencias de los pintores expresionistas, como el alemán George Grosz, tanto en la casa de Woyzeck y su esposa como en las escenas de conjunto, o el famoso El grito, del noruego Edvard Munch.

El mayor logro de la exploración visual de Rangel es la construcción de metáforas como la del agua, que en el caso de Woyzeck se convierte en el eje de la historia de la salud mental del protagonista, un soldado raso conducido a la locura por los abusos de sus superiores y de un doctor que experimenta con él, además de la infidelidad de su esposa. El agua inicialmente es una gotera en la cabeza y luego, un río, una catarata y una laguna a medida que la locura avanza.

¿Dónde y cuándo?

Teatro Colón. Calle 10 n.° 5-32, Bogotá. Miércoles a sáb., 7:30 p. m. Domingo, 5 p. m.

ALBERTO SANABRIA
CRÍTICO DE TEATRO
sintelones@hotmail.com

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