Juan Alvarenga, el venezolano del Deportivo Quito que se sostiene con el fútbol y las empanadas



El escudo del Deportivo Quito con sus cinco estrellas se destaca en el costado de su buzo. El futbolista venezolano Juan Alvarenga se pone en ocasiones esa prenda para protegerse del frío por las mañanas cuando atiende detrás de un quiosco, donde vende empanadas y café caliente.

Alvarenga tiene 26 años. Los días laborables, desde las 07:00, ofrece los productos en una de las esquinas del sector de Iñaquito. Pocos de sus clientes conocen que, los fines de semana, es en cambio uno de los que impulsa al Deportivo Quito desde el mediocampo con su juego y sus goles en el torneo amateur de Pichincha.

El ‘chamo’ se vino a Quito hace 1 año y 8 meses en busca de ingresos por la falta de opciones de trabajo en su país. En Venezuela llegó a jugar en clubes como Petroleros de Anzoátegui, aunque siempre tuvo la ilusión de llegar a un plantel de Primera.

Su ilusión se frustró por la crisis que se desató en su país y emigró. Es uno más de los 1,5 millones de venezolanos que han llegado al país, según Acnur. “No es que me vine huyendo de mi país, pero la situación me hizo salir al igual que varios de mis compatriotas. Pero aquí estamos dando las gracias por lo que ahora tenemos”.

En la capital ecuatoriana, conoció a Patricio el ‘Chichi’ Avilés, exjugador del Quito, que lo llevó a jugar en torneos de fútbol siete. Lo fueron conociendo y también se vinculó a planteles barriales. Por cada juego, hizo dinero, algo que le ha ayudado a sostenerse económicamente. “Aprendí a ganarme la vida con la pelota”, cuenta una de las mañanas en la que atiende su quiosco, al que llegó gracias a Rubén y Ana Palomino.

Con su ayuda, se instaló en el lugar donde atiende hasta las 11:00. Luego, al mediodía, ya está en los entrenamientos con el técnico Gustavo Vásquez. En las prácticas, lo conocen como ‘arepa’, aunque a él eso le causa gracia porque en verdad vende empanadas.

El entrenador lo seleccionó de entre 30 jugadores que llegaron con el ‘Chicho’ Avilés a probarse para el equipo. Fue seleccionado, al igual que su compatriota Luis Rivas, goleador del elenco azulgrana.

Al principio, tenía el objetivo de ayudar al equipo a ascender a la Segunda categoría, pero al ver el revuelo del plantel en sus partidos por la afición que aún le profesan los hinchas, su ambición creció. El club se le ‘pegó en la piel’, tanto que en el encuentro del pasado 24 de mayo, ante Estudiantes de la Católica, llegó a quitarse la camiseta. En ese cotejo, marcó el gol del triunfo 2-1 y se quitó la prenda por la euforia y los cánticos de los hinchas.

Ahora, quiere destacarse con su fútbol y, por qué no, llegar a un mejor plantel del fútbol ecuatoriano. Eso sí, su gran objetivo es reunir más dinero para poder ir a Chile, donde están su esposa y su hijo. “Ahora, en el Quito quisiera representar a mi país por todo lo alto. Es algo que se puede logar”.

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