Jonathan Caicedo es un gregario de lujo



Su misión fue trabajar para el equipo y cumplió. Pero Jonathan Caicedo tiene un sinsabor, porque pocas son las personas que han dado valor a su labor en el Giro de Italia 2019. “Fui a trabajar para el equipo, no fui a pelear posiciones en la clasificación general”, dice el ciclista el EF Education Firts, un equipo profesional de ciclismo de Estados Unidos, que lo fichó a inicios de año.

Es su primer año como ciclista profesional y se sintió complacido de haber sido elegido por su ‘team’, para estar en una de las tres grandes del ciclismo mundial, que incluye además el Tour de Francia y la Vuelta a España. Por eso, sus directores deportivos le dijeron que tomara esta participación como un aprendizaje, que acumule experiencia, que sienta y viva lo que es competir en un pelotón de 200 ciclistas durante tres semanas.

“Mi cuerpo se está acostumbrando a correr en Europa, donde las carreras son exigentes. Además, era la primera vez que corría tres semanas seguidas. Debía mirar la reacción en la segunda y la tercera semana, que son las más críticas”.

Sintió cansancio, pero cada día pedaleó como si fuera el primero, por la fortaleza en sus piernas y de su mente. “Cuando el cuerpo está al límite, la mente te dice que sigas”.

Hace un año, Jonathan Caicedo ganó la Vuelta a Colombia, triunfo que le proyectó a EF, un equipo World Tour. Hace un año el Team Medellín trabajó para él, tenía compañeros que le cuidaban, que neutralizaban a sus rivales, que le llevaban a ritmo de carrera.

En el EF Education Firts fue gregario y colaboró para el equipo. Le asignaron abastecer de comida e hidratante a sus compañeros que peleaban el ‘Top’ 10 de la clasificación general. Iba entre los últimos para tomar todas esas provisiones. Subía y bajaba según las circunstancias y las zonas de abastos.

Debía estar cerca para proteger a sus com­pañeros y observar si sucedía algún percance con las bici­cletas de sus líderes, para cederle la suya.

No tuvo el protagonismo de Richard Carapaz, ganador del Giro, por quien se alegró y en cada etapa buscaba cruzar un saludo y las felicitaciones. Jonathan Caicedo fue gregario, pero tiene la esperanza de retornar a esas colinas italianas en el futuro. “Ojalá en otras condiciones, peleando posiciones en la general”.

Completó las 21 etapas y los 3 546 km en 94 horas, 20 minutos y 22 segundos (94:20.22), 04:18.35 más que el líder, Richard Carapaz.

Coincide con la versión de Richard, que el Giro les viene bien a los carchenses porque los ascensos de 4 000 metros de altitud son habituales en la geografía donde se entrenan en el país. “Nos encontramos con ese tipo de terrenos. Fríos y lluvia también. Este aprendizaje quiero asimilarlo lo más rápido posible, para buscar resultados en el futuro”.

Estará en Ecuador hasta el 18 o 20 de julio. Ya logró su visa para regresar a España, lugar de concentración del EF. No correrá la Vuelta a ese país, pero sí estará en clásicas de una semana en Italia y Francia.

Allá se encontrará con sus compañeros y entrenadores, a quienes los considera su nueva familia. Quiere practicar el inglés, idioma con el que la mayoría del equipo se comunica porque hay ciclistas de Gran Bretaña, Australia, Estados Unidos, Estonia, Italia y Colombia. “Estudio luego de los entrenamientos. Mi compañero Hugh Carthy (británico) habla bien español; con él practico mucho”.

Relató que en las primeras competencias tuvo problemas de comunicación. No entendía nada de las indicaciones que le emitían sus entrenadores por los auriculares. “Ahora entiendo mejor, lo que me falta es soltar la lengua y hablar”.

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