A 12 bailarines caleños los sedujeron con una propuesta que no dudaron en aceptar ni por un segundo. Viajar a Antalya, una ciudad turca cuyos lujos en la costa mediterránea salían a la vista en las fotos que les mostraron cuando les hicieron en la oferta. Los yates y las grandes construcciones al borde de la playa llamó la atención de los jóvenes de inmediato. 

La idea de volar a un país de la zona de los Balcanes, entre Europa y Asia, los llenó de emoción. Empacaron maletas y viajaron el pasado 16 de abril. Perseguían el sueño de ir a mostrar su talento bailando, pero esto se convirtió en una verdadera pesadilla. 

Sandra Patricia Paz y Martha Cecilia Payán, madres de dos de los bailarines, además de otros allegados a los jóvenes, dicen que ellos viajaron tan ilusionados, pero se les complicó el panorama cuando les habrían incumplido los pagos por presentaciones con coreografías de salsa.

Según las mujeres y demás amigos de estos artistas, los promotores del viaje no pagaron el primer mes ni el segundo, por lo que se inició el desconcierto de los artistas colombianos.

Bailarines caleños varados en aeropuerto de Turquía

Unos días después, autoridades de Turquía les requirieron su visa porque solo era para turismo y no para trabajo.

Preocupados por su situación, los bailarines quedaron encerrados en un hotel que les buscaron quienes los contrataron. Los jóvenes quedaron en sus habitaciones, pues no podían salir de ese lugar.

“Estuvieron, prácticamente, secuestrados y pasando hambre”, dice la señora Paz.

Tiempo después y como de película, estos jóvenes, cuyas edades son entre 15 y 23 años, se fugaron del hotel y llegaron al aeropuerto de Antalya, donde aún permanecen y han tenido que pernoctar, a la espera de una opción para regresar a Colombia.

Ahora ese resulta ser su mayor anhelo para terminar este episodio de infierno para ellos.

Los allegados cuentan, además, que en el aeropuerto turco han recibido un poco de ayuda, en especial, de colombianos y de latinoamericanos que se solidarizan cuando escuchan su historia.

Desde allí han pedido apoyo a las autoridades, a las empresas y a los colombianos para lograr ese viaje de retorno. Sus familiares dicen que sus recursos son escasos para pagar los vuelos.

Martha Cecilia Payán manifiesta que les retuvieron sus documentos y solo les quedó refugiarse en el terminal aéreo. “Pedimos ayuda a la Cancillería colombiana para que puedan volver”, agrega desesperada.

“Les retiran el pasaporte y los obligan a trabajar”, dice Luis Eduardo Hernández, conocido como Mulato y quien con la escuela Swing Latino ha logrado reconocimientos a nivel mundial. “El Estado no le ha ‘parado bolas’ hasta que pase una calamidad”, advierte el gestor.

Anota que este drama de bailarines que sueñan con bailar y mostrar su talento en el extranjero para terminar siendo estafados ha sucedido antes.

Una muestra de ello fueron siete bailarines que en julio del año pasado también viajaron a Antalya porque una agencia los contrató para hacer espectáculos. Luego de estar atrapados en el aeropuerto por casi dos semanas, estos bailarines contaron al volver al Valle que el pago prometido fue de un salario mensual de un 1’500.000 pesos para cada miembro del grupo, así como los tiquetes de ida y vuelta.

CALI

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