Alberto Sanabria habla de una comedia en un acto de Anton Chejov – Arte y Teatro – Cultura



A finales de 2012 se abrió al público La Sinagoga, sala alterna de La Casa del Teatro Nacional, con el estreno del montaje de El oso, comedia en un acto de Anton Chejov, bajo la dirección de Leonardo Petro, y esta semana inicia una nueva temporada en el mismo lugar en el que fue estrenada hace siete años.

Es uno de los trabajos teatrales que mejores recuerdos me traen. Eso se debe en gran parte a la sencillez con la que el director y sus magníficos actores lograron extraer la ironía y la sensualidad del texto que Chejov escribió en pleno fulgor de su creación en la que se destacaba el agudo sentido del humor con la que describía los personajes y situaciones de su época.

El oso es un juguete cómico, como Chejov lo denominó, en el que Elena Ivanovna (Tatiana Rentería), una joven viuda que había decidido nunca más enamorarse, un día es visitada por Smirnov (Giancarlo Mendoza), un exmilitar y terrateniente de modales toscos, para exigirle el pago de una deuda de su marido.

Ante la imposibilidad de Elena de pagar inmediatamente, Smirnov decide quedarse hasta que la deuda sea cancelada, a pesar de que es conminado por Luka (Jorge Pineda), el viejo empleado de Elena, a desalojar el lugar.

Esto da lugar a una situación de guerra de sexos, en el que Smirnov hace gala de sus comentarios machistas, mientras que Elena hace valer su “delicadeza” como mujer.
En la discusión termina él desafiándola a un duelo.

“No repararé en que usted es una mujer, una débil criatura”, le dice. Ella acepta pero al momento de sacar las pistolas tiene que pedirle a su retador que le enseñe a manejarlas. Por ese camino todo va generando en una ingeniosa escena de seducción.
Casa del Teatro Nacional Carrera 20 n.° 37-54. De jueves a sábado,
a las 8 p. m.

ALBERTO SANABRIA
CRÍTICO DE TEATRO

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