Presidente afro Juan José Nieto tendrá busto en Cartagena – Otras Ciudades – Colombia



Juan José Nieto Gil fue el primer y único presidente afrodescendiente que tuvo Colombia.

Su huella quedó indeleble en la historia nacional por su sobresaliente gestión pública, ocurrida en la segunda mitad del siglo XIX, durante la cual ordenó la abolición de la esclavitud.

Pero su memoria fue vilipendiada por cuenta del racismo.

Para celebrar los 215 años del natalicio del insigne presidente afro, que se cumplen este lunes, la Gobernación de Bolívar instalará en Cartagena un busto en bronce de un metro de alto, tallado por el escultor Óscar Noriega.

El presidente afro, al que la sociedad cartagenera rechazó en un acto racista, había nacido el 24 de junio del años 1804 en cuna humilde del corregimiento de Cibarco, municipio de Baranoa, en el departamento del Atlántico, y murió en Cartagena de Indias el 16 de julio de 1866.

La obra del maestro Noriega reposará, según el Gobernador Dumek Turbay, en el Palacio de la Proclamación en el Centro Histórico de Cartagena, donde en los próximos meses iniciará operaciones el nuevo centro de estudios sobre la vida y obra del escritor Gabriel García Márquez.

De hecho, hoy el busto ya descansa en el despacho del Gobernador en el segundo piso de la Casa de la Moneda, en el Centro Histórico.

Pero quién fue y cómo llegó a ser presidente Juan José Nieto en una época marcada por el racismo.

Juan José Nieto fue un autodidacta y figura entre los primeros grandes novelistas que tuvo Colombia: en 1839 publicó la ‘Geografía de la provincia de Cartagena’, y las novelas ‘Rosina’, ‘Ingermina o la hija de Calamar’ (1844) y ‘Los moriscos’ (1845).

Pero su obra más grande la hizo para honrar a su raza negra, pues fue el gran gestor de la abolición de la esclavitud en Colombia, recién fundada la República.

“En 1851, Nieto fue nombrado Gobernador de Cartagena y realizó la gran ceremonia en la capital del departamento, y en varias provincias, donde concedió la libertad a los esclavos”, explica el historiador Moisés Álvarez, director del museo de historia de Cartagena, antes llamado Palacio de la Inquisición.

Bogotá lo olvidó, pero el proceso del blanqueamiento se ordenó desde Cartagena: nunca fue aceptado por la élite cartagenera por ser mulato, pero a la vez no se podía negar a su importancia

“Mis hermanos, desde hoy se acabaron los esclavos, y es por eso que les saludo en este día, el más bello que ha traído la República… Es el día en que ha desaparecido de entre nosotros el odioso título de señor y esclavo, y en que ninguno de nuestros hermanos llevará colgada en su cuello la poderosa, la negra, cadena de la servidumbre”, decretó Nieto, anunciando la prohibición de la esclavitud.

Según los archivos históricos del Banco de la República, en 1839, este costeño insigne fue elegido diputado de la Cámara Provincial de Cartagena, y luego se sumó a la guerra civil de los Supremos.

Estuvo preso y luego se exilió durante cinco años en Kingston (Jamaica), pero como Bolívar regresó a Cartagena en 1847, para fundar el periódico ‘La Democracia’.

Su mandato como presidente tan solo duró seis meses, entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, en una época de divisiones políticas en toda la nación que dejó en el limbo el poder entre los gobiernos del conservador Mariano Ospina Rodríguez y el segundo mandato, de cuatro, que tuvo el general liberal Tomás Cipriano de Mosquera, espacio aprovechado por Nieto Gil, quien desde Cartagena se autoproclamó presidente de Colombia.

Blanquearon un lienzo

La mayor evidencia de la vida y obra del presidente mulato de Colombia es su retrato al óleo que hoy reposa en la Casa de Nariño, junto a las pinturas de todos los presidentes que ha tenido el país.

También hay una réplica del lienzo colgada en una de las salas del tercer piso del Museo de Historia de Cartagena.

Pero el lienzo original fue alterado durante finales del siglo XIX y comienzos del XX y escondido en una mazmorra para que el mundo nunca supiera que un negro había gobernado esta patria.

El desaparecido escritor y sociólogo Orlando Fals Borda siempre sostuvo la tesis de que el óleo, pintado antes de que Juan José Nieto Gil fuera presidente de Colombia, tras la muerte del prócer fue enviado a Francia para que el rostro fuera blanqueado y así borrar de la historia el origen afrodescendiente del pensador caribeño.

No contenta con el blanqueamiento, al regreso del cuadro a la Ciudad Heroica, la sociedad elitista escondió la obra en una oscura mazmorra del museo de Historia.

“Bogotá lo olvidó, pero el proceso del blanqueamiento se ordenó desde Cartagena: nunca fue aceptado por la élite cartagenera por ser mulato, pero a la vez no se podía negar a su importancia; entonces tenían que de alguna manera hacerlo blanco para poderlo ‘presentar en sociedad’ ”, enfatiza el historiador Moisés Álvarez.

En su obra, Fals Borda describe a Nieto como un hombre fornido, de piel cetrina clara (o trigueña oscura), ojos zarcos verdosos, nariz recta y amplia, labios finos, cejas arqueadas y cabello negro medio rizado. Un aspecto que para nada gustaba de la élite local que mantenía su admiración por el legado blanco colonial español, y por ello ocultaron su memoria.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal EL TIEMPO
CARTAGENA

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